Organización sindical y género en enclaves agro exportadores. Almería como estudio de caso.
La industria agroalimentaria hoy vive un proceso de deslocalización de las distintas etapas de producción para poder abaratar costes y que los productos sean competitivos en los mercados agrícolas globalizados. Es por esto que, uno de los pocos procesos al que los productores y las empresas tienen un acceso directo está ligado al trabajo asalariado y sus condiciones. De ahí que la extracción de plusvalía con la instauración de ciertas prácticas sea una estrategia que se justifica en base a la propia situación de los mercados alimentarios y sus políticas de ajuste. Así, el cuerpo de las mujeres ha sido utilizado como estrategia de generación de beneficios a partir de la construcción de espacios de trabajo justificados como femeninos. Para ello se han utilizado discursos que van desde lo cultural hasta lo biológico. Asociados al carácter y la personalidad, tareas como el envasado, limpiado o etiquetado de los productos hortofrutícolas se asignan a roles femeninos. Esto ha provocado una serie de pautas laborales soportadas por los cuerpos de las mujeres que cada vez con mayor frecuencia protagonizan denuncias públicas en los centros de trabajo así como constitución de comités sindicales. En la siguiente comunicación vamos a situar esta perspectiva a partir de un caso de estudio protagonizado por integrantes de un comité sindical femenino en una empresa Bio del sector hortofrutícola almeriense. Analizaremos así la complejidad de organizarse políticamente desde una perspectiva interseccional, atendiendo a la posición de las trabajadoras como mujeres, trabajadoras agrícolas y migradas.
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