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EL OLVIDO COMO SÍNTOMA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO ANTROPOLÓGICO

La producción de la antropología sobre las culturas de la Cuenca Mediterránea evidencia un flagrante “agujero negro”. Se parece haber optado por sobrevolar el campo minado de la región “Oriente Próximo” tras el reconocimiento del Estado de Israel, produciendo bajo el concepto de “área cultural”, la controversia del choque civilizatorio o la irreductibilidad cultural de lo islámico. El contenido esencialista de esta producción impide entender la diversidad y pluralidad de esas sociedades que, en el contexto poscolonial y del reordenamiento global, implosiona en el seno de las mismas y se expande en la región. Esta ausencia equivale a los sentidos del “silencio”, al significado de “lo no dicho”, y remite al “olvido” y al imperativo ético de una necesaria antropología de las ausencias desde el compromiso con los olvidados, la situación de las minorías étnicas y los etnocidios en el proceso socio-histórico-político del “conflicto de Israel-Palestina” o “cuestión Palestina” -eufemismos extendidos. En paralelo, la producción sobre las sociedades arabo-musulmanas refuerza el imaginario sobre la irreductibilidad entre la civilización occidental ontológicamente democrática y una civilización oriental ontológicamente teocrática, construyendo confrontación entre lo occidental y lo islámico. La anquilosada producción del XX sobre las sociedades tribales y el esencialismo teocrático del Islam campan en la ausencia y el olvido, activando y legitimando la colonialidad del poder/saber en la región. Una reconstrucción de la memoria oral recupera los vestigios de una resistencia cuestionadora de estereotipos, y la producción palestina plantea contra-narrativas que desnudan la pretendida neutralidad académica y revela los sentidos del “olvido”.
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