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FRONTERAS Y DISPOSITIVOS INTERNOS: A PROPÓSITO DE LAS VALLAS EN UN CENTRO ESCOLAR.

Todos los centros escolares tienen una valla, una frontera que marca el perímetro de sus instalaciones, tradicionalmente estas eran relativamente pequeñas pero con el paso del tiempo han ido mutando, han incrementado de tamaño, e incluso algunas ya no permiten ver nada de lo que sucede en el interior. Igualmente se han ido incorporando en algunos colegios e institutos de educación secundaria medidas de seguridad, como cámaras de vídeo, las cuales cumplen el doble objetivo de evitar robos y controlar los movimientos del alumnado. Las vallas son saltadas en los dos sentidos, de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro. En el primer caso, son alumnos que intentan salir en horario escolar y en el segundo, quizás esos mismos alumnos que fuera de ese horario quieren usar las instalaciones deportivas del centro educativo. A través de una etnografía escolar en un centro de Educación Secundaria realizamos un ejercicio de observación y entrevista que nos permite conocer los comportamientos y estrategias de huida del alumnado, las relaciones sociales que establecen cuando se plantean salir del centro en horario escolar, las motivaciones, las posibles sensaciones de “confinamiento”, la actitud del profesorado y los padres y madres del alumnado... También analizaremos la respuesta de la institución, la cual se centra normalmente en la elaboración de normas. En palabras de Perrenoud el “oficio del alumno” supone no solo adquirir unos determinados conocimientos sino también, o incluso, más bien, las reglas y las actividades que se le proponen o imponen. La valla aparece como separador entre los que quieren estar dentro del sistema, “los adaptados” y los que no, los “inadaptados”, un marcador de diferencias entre aquellos que aceptan unas normas, cada vez más restrictivas, y aquelloos que no, constituyendo lo que Balibar llamaría una frontera interna.