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Expulsados, expatriados y excluidos en la movilidad humana global

El aumento de políticas securitarias de poblaciones, minorías y culturas, viene generando en las últimas décadas un crecimiento de los imaginarios sobre el riesgo en torno a los migrantes globales. Más allá de analizarlo como “chivo expiatorio”, nodo de redes trasnacionales o receptor del “síndrome de Ulises” en estas líneas nos interesa conocer las relaciones entre cultura y estructura a la hora de elaborar límites político-administrativo-simbólicos que se activan, teniendo repercusiones en las vidas de millones de personas que viajan o desean viajar. En especial marcamos el énfasis en los conceptos de raza y racismo e imaginarios para el acercamiento a la socioantropología de las migraciones desde una óptica decolonialUtilizaremos el estudio de caso de la frontera México-EE.UU. y del Mediterráneo europeo para comprender qué aspectos del “devenir migrante” (Mezzadra), de la “vida precaria” (Butler), de las “expulsiones” (Sassen) y de los “deshechos humanos” (Bauman) son puestos en juego en la movilidad humana. Lo que obtenemos son identidades en constante construcción, fronteras permeables, crisis de la soberanía estatal y redes internacionales que viven del cuerpo migrante, el cual no es simplemente entendido como mano de obra o minoría sino que tiene repercusiones en ideas-fuerza de las democracias occidentales como son las de ciudadanía, interculturalidad, derechos humanos o justicia. 
(*)El autor o autora no ha asociado ningún archivo a este artículo