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Antropología de una masacre: Vitoria, 3 de marzo de 1976

En el 50 aniversario de la masacre, un rumor comienza a rondar en las calles: “¿puede un pueblo convertir en ajeno el silbido de una bala?”. Esta pregunta, que ha conocido todas las respuestas posibles en la ciudad, figura en un artefacto de posmemoria, la emotiva canción Amets berriak (2026), compuesta por una escritora de 55 años e interpretada por una cantante de 25. La pregunta apela a unas víctimas concretas, pero convive mal con otras – las del terrorismo de ETA – revelando una incómoda parábola con la promesa predemocrática del himno de la masacre, Campanades a mort (1977): “Asesinos de razones, de vidas, que nunca tengáis descanso en ninguno de vuestros días y que en la muerte os persigan nuestras memorias”. La parábola también delimita la pugna por un valioso patrimonio de lucha por la democracia y los derechos laborales, que ha sido fundamental en la última década para el reciclaje narrativo de la izquierda abertzale. Esta comunicación se presenta como un recorrido por la producción cultural en torno a la masacre para identificar los elementos que en los que se apoyado la izquierda abertzale en su nueva narrativa.

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