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"We would love to be heritage" o la partimonialización de la “música libre” (“freie Musik”) como exorcismo en la escena experimental en Austria

Entendiéndolos como procesos de legitimación/autorización/recapitalización memorial/estética, analizaré en esta ponencia aquellos mecanismos de patrimonialización efectivos en la escena experimental (música/danza) en Austria. Dicha recapitalización de la noción misma de “patrimonio” no puede entenderse sin aproximarse a aquellos dispositivos que sacralizan cierto distanciamiento de un “otro” “monstruoso” (Arendt, 1986; Bauman, 1989) que “suena bonito pero es, en contenido, brutal” (verbatim/campo). Este exorcismo patrimonial se produce a través de un “culto” que actúa como si las manos que se posaran sobre un violín fueran las manos que se posan sobre los cuerpos poseídos para desposeerlos, haciendo que griten o se comporten de formas “no normales” – no sujetas a un comportamiento considerado culturalmente convencional. Esta etnografía pretende desgranar las convenciones sociales de esta aparente transgresión, así como la pugna por definir la validez/efectividad/autenticidad tanto del maestro de ceremonias como de los métodos utilizados para “liberar”/expiar un sentido velado de pecado original colectivo. El mito fundacional de pertenencia busca en el laboratorio de experimentos una salida epistemológica (sonora/corporal) al mismo tiempo que rememorializa/archiva/celebra a los “padres/madres/abuelos/abuelas” de esta redefinición, convirtiéndose en un culto que se debate entre (el culto a) la vida y la muerte. Se revela, sin embargo, en este culto que juega con querer ser patrimonio, la evitación/ausencia de los tíos abuelos que, como el “tío Otto”, se enorgullecen de que las nuevas generaciones se interesen por Wagner o por el folklore, aunque ambas necesiten esconder este “patrimonio familiar” en el armario, sótano o en una caja que da miedo abrir.

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