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CARTOGRAFÍAS CORPORALES PARA EL ABORDAJE DE LAS VIOLENCIAS SEXUALES: EL CUERPO COMO HERRAMIENTA DE INVESTIGACIÓN.

El mapeo corporal o cartografía corporal como herramienta de investigación antropológica permite ampliar las definiciones ostensivas y legales acerca de lo que es y supone la “violencia sexual”. En primer lugar, es necesario ahondar en los usos, experiencias y significaciones profesionales que trabajan en este ámbito. La violencia como experiencia desestructuradora de la realidad social apela al papel de los cuerpos como actores protagonistas.  Esto no sólo permite reflexionar sobre los modos de afectación de los profesionales, sino que también cuestiona el distanciamiento teórico-práctico y las representaciones asentadas en las ciencias sociales. En segundo lugar, parece haberse erigido respecto a la violencia sexual una especie de caja negra constituyendo dicotomías en torno a los sujetos víctima/agresor o mujer/hombre que impiden complejizar el fenómeno. Los mapeos corporales recuperan el sentido relacional e itinerante del género, subjetividad, identidad y cuerpo. Apelar al giro corporal es salvaguardar el distanciamiento racional que aparta a las emociones como productoras de significado. Nos permite a la vez pensar teóricamente e investigar recuperando su sentido encarnado. Se trata de una metodología feminista que encierra un gran proyecto teórico-político de transformación social. A la vez plantea un gran reto, atreverse a poner el cuerpo y la propia vulnerabilidad en el campo teniendo en cuenta nuestro papel y reflexividad guiando estos procesos.