Video

PLUMA Y PIPA: EL SIMBOLISMO EN LA DIPLOMACIA HISPANO INDÍGENA A FINALES DEL SIGLO XVIII EN EL MISSISSIPPI

La firma del Tratado de París de 1763 otorgó el territorio francés de La Luisiana a la Corona española. Veinte años después, otro tratado firmado en la ciudad francesa concedía la independencia a las colonias inglesas norteamericanas fundándose una nueva nación: los Estados Unidos. Estos movimientos en el mapa político a finales del siglo XVIII conllevaron constantes tensiones entre ambas naciones por el control del paralelo 31º, esto es, por la navegabilidad del río Mississippi y, en extensión, por la preponderancia en el Golfo de México. Es en esta coyuntura cuando las etnias de la zona adquieren una preponderancia internacional al actuar como sujetos de primer nivel en el juego diplomático de los “hombres blancos.” La ‘amistad’ con las mismas suponía, de facto, el control del territorio en el paralelo 31º. En esta comunicación no se pretende examinar la forma típica de acercamiento como el don o regalo –institución nativa y, a la postre, factor de corrupción de voluntades–, sino adentrarme en aquellos gestos y comportamientos que verdaderamente gestaban vínculos o nexos amistosos. Fumar la pipa o sellar en tinta un tratado era la última parte de todo un sistema complejo de pautas conductuales simbólicas entre españoles y nativos. Se pretende, por tanto, enfatizar todo aquello que da viveza al símbolo, esto es, su uso. De esta manera comprendemos como la utilización de determinados espacios, la vestimenta, las cartas, los turnos de palabra… fueron los verdaderos factores que validaban un tratado.