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TRABAJO SOCIAL Y VISITA DOMICILIARIA: COTIDIANIDAD, PODER Y EXAMEN

 La visita domiciliaria como técnica en trabajo social forma parte de su historia y de su cotidianidad profesional; utilizada no sólo con el fin de recoger información sobre variables de observación del entorno doméstico del individuo/familia, sino que constituye un elemento diferencial positivo, tanto por la riqueza de la información que se puede extraer, como en lo que respecta a la relación profesional-ayuda. Las reflexiones de esta comunicación, son el resultado de una etnografía acerca de las experiencias vividas por  diferentes trabajadores sociales y usuarios de una unidad de servicios sociales de base en una zona rural de Andalucía. Se parte de un análisis comparativo de la relación que se establece entre le trabajador social y el ciudadano, cuando ésta se da en el despacho de los servicios sociales, frente, a la que se produce en el domicilio del usuario; concluyendo que en el espacio doméstico, las relaciones de poder y resistencia entre las partes tienden a equilibrarse, siendo éstas aparentemente más igualitarias. La visita a domicilio, resitúa al trabajador social, recordándole la complejidad de las relaciones sociales y la necesidad de no perder de referencia una perspectiva más holística de las situaciones y problemas. La incorporación del espacio doméstico, como categoría de análisis, es tremendamente enriquecedor, ya que su abordaje promueve el conocimiento del “hogar” como espacio donde se desarrollan redes relacionales y microfísicas del poder. Un lugar, lo doméstico, donde se entrecruzan factores externos e internos y donde los individuos construyen subjetividades socio-culturales.                
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