Las fiestas confinadas. Comunidades patrimoniales, prácticas colectivas y distanciamiento social

Con la crisi del COVID19 las comunidades de prácticas ceremoniales en la escena pública tuvieron que lidiar con las reglas de distanciamiento social. Muchas fiestas y rituales colectivos no se celebraràn y no se han celebrado.  Desde una investigación etnográfica multisituada (Italia: Molise y Cerdeña, España: Andalucia, Venezuela: Estado de Lara) esta contribución pretende abordar el tema de lo que pasa en las comunidades de práctica patrimonial desde que las fiestas son bloqueadas, cuales son los sentimientos que perciben. Al mismo tiempo, es extremadamente interesante observar las decisiones que las diversas comunidades han tomado: auto-limitaciòn de los rituales, “caminos solidarios”, procesos de recopilaciòn y patrimonializaciònde, formas sustitutivas  de las fiestas. La ausencia y el distanciamiento ponen de manifiesto algunos aspectos en la práctica festiva que tambièn son fuertes y críticos: la gestión de las reuniones, una proximidad y fisicalidad muy intensas, la concentración entre protagonistas y los visitantes, una fuerte ritualización y carga emocional de contactos. Son todas cosas que constituyen la antítesis de este tiempo de esterilización de las relaciones sociales y de exercício de biopoderes. En este sentido trabajar sobre fiestas colgadas ahora nos lleva al corazón mismo de la interacción interpersonal y colectiva en un tiempo epidémico que transforma habitus profundamente arraigados en razón de temores igualmente poderosos y simbólicos.  


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