Sobre el estigma territorial y su desplazamiento: el caso de Pomar, Badalona, 1967-1990.

En el extremo norte de Badalona, en Barcelona, encontramos el barrio de Pomar, uno de los diversos terrenos expropiados y, posteriormente,  edificados para el realojo de familias migradas que, durante las décadas sucesivas a la Guerra Civil, subsistían en asentamientos de barracas que se distribuían a lo largo y ancho de la ciudad. Como parte del devastador Plan de la Ribera, ejecutado por la administración porciolista, habitantes de barriadas como el Somorrostro o las de Monjuïc fueron desplazados a conjuntos de viviendas de promoción social. Esta medida urbanística, en el caso de Pomar y otros barrios de la capital, recibió el elocuente título administrativo de Unidades Vecinales de Absorción. Desde su nacimiento, Pomar conoció un proceso similar al de barrios surgidos en esas mismas circunstancias. Como los más conocidos polígonos de La Mina o Can Tunis, se trataba de un foco de aislamiento y concentración de malestares sociales que le hacían merecer la marca de “barrio marginal”, en el sentido de moralmente deteriorado. Pero a diferencia de los mencionados, en la década de 1990, Pomar parece resituarse en el espacio físico y social, consiguiendo despojarse de la mácula contaminante que se había cernido sobre el territorio y sus gentes. La presente comunicación, mediante este caso de estudio, se interroga sobre los procesos que intervienen en el desplazamiento de lo que Loïc Wacquant se había referido como “estigma territorial”. En definitiva, el modo en que un barrio consigue ser redimido de su estigma, por mucho que ello implique incluso su olvido. 


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