“¡HAY GENTE EN MI SOPA!”. LA ALTERIDAD ANTROPÓFAGA COMO ANTÍTESIS ÉTICA DEL SER ANDINO.

De entre las múltiples variables que sirven para construir una forma de alteridad extrema y aún salvaje, la antropofagia -por sus dimensiones tanto éticas como simbólicas- constituye sin duda la más representativa. El andino íntegro aborrece los alimentos crudos o poco cocinados, los cuales considera propios de seres o no humanos o representantes de humanidades pretéritas caracterizadas por su gentilidad. En este sentido, añadiendo a ello además el componente ético y la influencia cristiana, sólo este tipo de seres, así como diversas entidades tutelares terribles practicarían la antropofagia. Desde esta perspectiva la ponencia explora el universo culinario de uno de estos personajes, los Chaca Abuelos (a quienes podríamos considerar una manifestación del afuerino antisocial), en el contexto del altiplano sur boliviano. Para ello me fijaré en un plato tan típicamente andino como es la sopa, paradigma del alimento debidamente cocinado; sólo que en este caso se trata de una sopa bien distinta, cuyo ingrediente principal resulta ser la carne humana. Los Chaca Abuelos parecen gente, cocinan de modo análogo a la gente, pero su comida es bien distinta a la de la gente; de hecho, ellos se comen a la gente. Así, esta sopa preparada con ingrediente humano vendría a constituir la prueba de fuego a superar por aquellos que resultan embaucados por estos personajes, y que deberán poner a prueba su integridad ética a fin de salvarse e incluso, llegado el caso, librar a sus congéneres de la amenaza que éstos suponen para la sociedad.


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