El niño de origen extranjero: procesos de construcción de identidad y orientación intercultural.

Nuestra sociedad multicultural requiere la intervención operativa de todas las instituciones llamadas a activarse para responder concretamente a múltiples necesidades y asegurar el encuentro consciente y armonioso de la diversidad en el contexto de la construcción de una convivencia civil y democrática que respete y valore las aportaciones individuales. Los menores extranjeros, como personas, tienen derechos y deberes fuera de su origen. A la luz de las nuevas necesidades humanas, para proteger el derecho de acceso a la escuela, la educación, la formación y el éxito del extranjero menor, la escuela es la institución que debe preocuparse de redefinir las formas de acoger a los alumnos, los parámetros de la enseñanza-aprendizaje mostrando una nueva atención programática que se inspira en buenas prácticas inclusivas. En cumplimiento de la legislación vigente, la escuela debe establecerse como un lugar de acogida capaz de fomentar y garantizar el "bienestar" del niño inmigrante, según la perspectiva intercultural de la práctica de la igualdad respecto de diferencias. El enfoque del interés es, por tanto, el bienestar psicológico del niño de origen extranjero la percepción positiva de sí mismo y sus procesos de adaptación psicosocial fruto de la acción sinérgica de una red de trabajo que, según una perspectiva ecológica, ve a la escuela y a la familia involucrada en una alianza pedagógica que facilite el proyecto de integración, limite los riesgos de asimilación o extremos individualista favoreciendo la formación de una identidad planetaria.