Una mitología huracánica para la costa del Golfo de México

Resumen:Entre los totonacos de El Tajín y Papantla, costa del Golfo de Veracruz, hay un cuento mítico, o mejor dicho, más de uno, sobre el trueno y el viento, los cuales son manifestaciones de la figura del huracán.En esa ponencia se tratará de la dicotomía entre Juan Aktziní y Trueno Viejo, ambas “caras” del mismo fenómeno, el huracán: el primero es un niño travieso que llega a la Pirámide de los Nichos o casa de los Truenos y que, desobediendo a las reglas de los dueños de la casa, se apodera del traje más poderoso y desata un diluvio; el segundo es el jefe de los truenos que viven en El Tajín y que son los responsables de llevar la lluvia alrededor de todo el mundo.Esos últimos representan a la “cara buena” o fructuosa del huracán, útil por sus lluvias benéficas sobre todo en periodo de canícula, mientras la otra “cara”, la de Juan Aktziní representa a la parte destructiva del huracán, la cual puede aportar inundaciones y muerte.La hipótesis de esta ponencia es que Juan Aktziní y Trueno Viejo sean las dos manifestaciones del fenómeno atmosférico del huracán, fenómeno que los habitantes de El Tajín, Papantla, Plan de Hidalgo respetan por su potencia y recuerdan en sus cuentos míticos, acordandóse que él es el creador y renovador de un ciclo que, necesariamente, tiene que acabar con un diluvio, pero, que al mismo tiempo, renace cada día, gracias a los truenos que renovan con la lluvia, la vida sobre la tierra.


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