LA NARRATIVA AUTOBIOGRÁFICA COMO PROCESO DE RE-DEFINICIÓN IDENTITARIA Y (DE)CONSTRUCCIÓN DEL SABER HEGEMÓNICO A PARTIR DEL SUJETO-ESTUDIANTE.

Los paradigmas hegemónicos que han caracterizado la Antropología y el resto de las Ciencias sociales, y los modelos docentes que han favorecido la transmisión de dicho saber, se han construido sobre una estructura (de base colonial) fundamentada en métodos predeterminados por la experiencia europea y occidental, que ha invisibilizado así otros sistemas de conocimiento (Santos, 2006). En  este debate de legitimación científica, se encuentra también la re-definición del concepto de identidad; como apunta Lisón (1997) el ethos dominante de las matrices culturales y sociales que la configuran converge en las construcciones prácticas de significación del sujeto. En la transfiguración semántica del relato del yo aparecen esas máscaras hegemónicas que pueden ser re-elaboradas. En este sentido, la práctica autobiográfica que se desarrolla en la investigación educativa tiene efectos catalizadores para el propio sujeto-estudiante; este puede impulsar la reinvención de su manera de ser, de hacer y de saber. Esta interpretación conlleva como apunta Foucault (2010) un análisis de los objetos sociales a partir de los vestigios deslocalizados de la sintaxis discursiva que los definen, desbloqueando así la formalización del comportamiento y el relato histórico. Es decir, permite iniciar al sujeto-estudiante ese proceso de deconstrucción sobre lo aprendido, lo construido, lo inmutable…De este modo, a partir de la autobiografía, esta comunicación responde a un repensar la práctica educativa en el campo antropológico y sus disciplinas afines en lo que Morin (2010) situaría como una relación dialógica i compleja entre identidad-alteridad, con vocación de abrir prospecciones a esas premisas y principios teóricos hegemónicos. 


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