“PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA”. CUANDO LA INSOSTENIBILIDAD DEL SOBRE-ENDEUDAMIENTO HIPOTECARIO LEGITIMA LA TRANSGRESIÓN DE LAS OBLIGACIONES FINANCIERAS

Los deudores que se ven incapaces de satisfacer las cuotas hipotecarias han de renunciar a proyectos vitales centrados en la vivienda de propiedad, entendida como un hogar, un elemento de arraigo, una fuente de bienestar material, una garantía de futuro. Estos significados hacen de la decisión de dejar de pagar un hito en sus narraciones. La fuerza de la norma que obliga a devolver las deudas dificulta enormemente esa decisión. Pero, junto a ello, también puede experimentarse una cierta liberación ligada al nuevo orden de prioridades de la economía doméstica. Y es que el sobreendeudamiento hipotecario no sólo amenazaba la permanencia en la vivienda, sino que también desestabilizaba el sustento cotidiano al poner en peligro la satisfacción de otras necesidades, que pueden percibirse como más acuciantes teniendo en cuenta el marco temporal -de meses o años- en que se desarrollan los procesos de ejecución hipotecaria antes del desahucio. Sobre la base de datos etnográficos recogidos en el área metropolitana de Barcelona, argumentaremos que la decisión de dejar de pagar la hipoteca adquiere legitimidad cuando facilita el acceso a recursos básicos, como por ejemplo la alimentación. Los esfuerzos hasta el momento dirigidos a continuar al corriente de pago se resignifican como contraproducentes para el mantenimiento del sustento. Además, la condición de moroso otorga al deudor una posición de fuerza en la disputa con el banco, dando pie a una nueva etapa en la que se lucha por el derecho a una vivienda y a una segunda oportunidad vital libre de deudas.


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