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TURISMO DE BASE LOCAL Y RESILIENCIA SOCIO-ECOLÓGICA EN EL MUNDO RURAL

El turismo —como la agricultura, la ganadería o las actividades forestales— no es un fenómeno homogéneo: existen múltiples modalidades turísticas. El turismo de base local (TBL) es una de ellas y se caracteriza por procurar, como objetivo básico, el protagonismo local en la planificación, organización, control y beneficios de la actividad turística. Asimismo lleva implícita la necesaria complementariedad del turismo con respecto al resto de actividades productivas rurales. Evidentemente, esto no significa que cuando se pretenda desarrollar experiencias de TBL se alcancen esos objetivos. Tanto el supuesto “protagonismo local”, como el efecto concreto de los beneficios o esa complementariedad económica, deben analizarse consistentemente.  El TBL es más bien un horizonte ideal que debe ser explorado y evaluado en cada caso concreto. No obstante, es una potencial alternativa a los impactos que el desarrollo turístico convencional tiene en el mundo rural.La resiliencia socio-ecológica (RSE) puede ser un apropiado marco analítico para comprobar el efecto del TBL sobre sociedades y territorios rurales. Si bien su empleo integral es muy complejo nos servirá de referencia conceptual para reflexionar en torno a dos casos de comunidades rurales asentadas en espacios protegidos y embarcadas en experiencias de TBL: Floreana, en las islas Galápagos y Agua Blanca, en Manabí, Ecuador. Usando el concepto de RSE podremos evaluar el impacto del turismo sobre sus economías, sociedades y medio ambiente. Más concretamente, proponemos una reflexión sobre los efectos del desarrollo turístico en (1)la relación humanos-medio ambiente, (2)las transformaciones de las economías locales y (3) sus efectos en la construcción de dinámicas comunitarias.

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