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REAPROPIACIONES DEL INSTINTO COMO ESTRATEGIAS DE LEGITIMACIÓN SOCIAL EN MATERNIDADES Y CRIANZAS NO NORMATIVAS

Mediante el mito del instinto materno, la maternidad quedó relegada al ámbito de lo natural y contrapuesta a lo social, naturalizando políticamente ciertos roles femeninos. Reificada como obligación y convertida en destino. Un mandato de género que actualmente convive con otro: el de la mujer trabajadora. Tal y como apunta Gernsheim (2003), las mujeres quedan atapadas en una individualización intermedia; entre “vivir para los demás” y “tener una vida propia”.Modelos obligatorios, como la maternidad, implican formas obligatorias de llevarlos a cabo.  Juliano (2004) apunta que el desafío a la normatividad  se hace, no en términos de abandonar la función asignada, sino de asumirla en condiciones diferentes a las previstas. Este es el caso de las madres solteras por elección (MSPE) que transgreden  la norma nuclear, biparental y heterosexual implícita en el mandato materno, pero sin abandonar el modelo normativo de la maternidad. Estas maternidades se encuentran en una posición social ambigua. La misma posición puede atribuirse a maternidades cuyas lactancias se definen por el placer y la aparente no restricción (de tiempos y lugares).En estas crianzas, el “instinto” es una estrategia, un “sentido práctico”,  que normaliza y legitima la maternidad escogida y la agencia individual. Definida –y naturalizada- como “un impulso del propio cuerpo”, su contenido de fondo es la legitimación de un deseo personal. Escapando de las acusaciones de egoísmo y de ciertos controles sociales que se aplican sobre los cuerpos femeninos. 

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