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EL DERECHO A LA MEMORIA EN EL PRESENTE

Hannah Arendt, escribiendo sobre la violencia, denunció el racismo como uno de los trazos fundacionales del colonialismo imperial moderno. El proyecto político del África del Sur del apartheid es un ejemplo de las situaciones que Arendt denuncia. Si en los años 50-60, Israel apoya las luchas emancipadoras de varios movimientos nacionalistas africanos, la situación cambia radicalmente al final de los años 60. Una lectura de esas alianzas permite recuperar aportes importantes para el presente de los estudios antropológicos decoloniales. Por ejemplo, la lucha por el derecho a la memoria de la lucha contra el apartheid denuncia las estrechas relaciones entre la Sudáfrica del apartheid y regímenes como el israelí, el chileno de Pinochet y el argentino de Videla, entre otros. Específicamente el gobierno de Israel cooperó con el régimen del apartheid, desde el campo de los estudios sociales (estudios sobre la segregación racial, sobre la administración indirecta de las comunidades negras) hasta los apoyos militares. La lucha por los derechos humanos de la mayoría del pueblo de Sudáfrica – derecho a la historia, a los derechos políticos, entre otros, implicó cuestionar, en la comunidad académica internacional, las complicidades institucionales. El aislamiento de Sudáfrica del apartheid como estado paria tuvo un efecto radical y contribuyó tanto a la caída del régimen racista sudafricano como al apoyo, por muchos países africanos, a la lucha de los palestinos, y al reconocimiento del estado de Palestina. El derecho a la autodefinición y la autodeterminación son ejes centrales de esta lucha académica, que es importante explorar.

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