“EXPLORANDO LA OBRA DE SÁNCHEZ PIÑOL: LA PIEL FRÍA Y PANDORA EN EL CONGO COMO CAMINOS DE ALTERIDAD E IDENTIDAD”.

En los últimos años la obra del antropólogo catalán Albert Sánchez Piñol ha alcanzado una transcendencia inusitada, en estos momentos regada de una singular popularidad, asociada con la aspiración soberanista de Cataluña, a causa de su último libro Victus, y el primero que escribe en lengua castellana. Sus diversas obras previas han sido traducidas a decenas de lenguas y han satisfecho inesperada e irrevocablemente tanto a un público apasionado cuanto a una crítica nada complaciente. ¿Es casual que Piñol sea antropólogo? ¿Es casual que Piñol no acabara sus estudios de derecho y sí los de antropología? ¿El mismo autor que transita por los senderos más tortuosos del encuentro con la alteridad y el cuestionamiento de la propia mismidad en obras, ya clásicos contemporáneos, como La piel fría o Pandora en el Congo? Si bien todos los libros de Piñol delectan por diferentes razones, aquí nos proponemos transitar de modo específico por las dos últimas citadas. La piel fría y Pandora en el Congo constituyen dos creaciones distintas en su epidermis pero profundamente gemelas en su alma. Ambas comparten los ejes rectores de la aventura, el asomo al abismo y sobre todo, como bajo continuo, como superficie total: la alteridad en su paradójica relación e interpelación con la identidad, en el encuentro rotundo con la diferencia que transforma, ese terrible tropo de la antropología. La piel fría y Pandora en el Congo constituyen, así, dos obras que recorren senderos especialmente útiles para comprender el estupor, la fascinación y la discusión por la diferencia que la antropología ha desarrollado de modo teórico, con herramientas y utillajes conceptuales. Propongo una exploración antropológica por estas dos obras narrativas para analizar, de modo esencial, los distintos tropos de la alteridad y la identidad que emplea Piñol para intentar comprender, aproximarse, cercar (asediar, esa otra gran figura de Piñol) qué cosa inapresable sea esa idea del alma humana.


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