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Formar para la práctica profesional de la Antropología social, cuando el “futuro no se ve”

Cada año inicio una nueva “aventura” con el alumnado de 3º y 4º que decide cursar la asignatura del Plan de Estudios del Grado en Antropología social y Cultural que lleva por título “Formación para la práctica profesional de la Antropología social”. Esta asignatura está concebida desde un nuevo diseño de los Planes de estudio de Antropología social en el Estado español, que apuesta por la profesionalización de la Antropología Social más allá de la academia (Valdés 2012). En esta comunicación me propongo compartir las metodologías experimentales (no sé si innovadoras) con las que vengo trabajando, interpelada por las incertidumbres y desasosiegos con los que se enfrenta el alumnado ante su futuro profesional. Las metodologías docentes arrancan del análisis de la realidad mediante la realización de un DAFO, a partir del cual se trabaja incidiendo en la importancia de las estrategias colectivas (frente al individualismo), en el protagonismo y agencia en nuestros propios procesos formativos y profesionales (frente a la pasividad o la espera) y restituyendo el potencial de la antropología social en el contexto actual desde las bases éticas y políticas que se presentan como su mayor fortaleza, al tiempo que debilidad. En todo el proceso formativo se pretende que el alumnado se “apropie” de las metodologías docentes, desde la similitud encontrada en las mismas con los procesos de investigación etnográficos colaborativos.   Palabras clave. Profesionalización, metodologías docentes, metodologías participativas y colaborativas.