EL “PROCESO DE PAZ” EN LA SOCIEDAD VASCA. NUEVAS FORMAS DE AFECTAR Y SER AFECTADAS/XS

La sociedad vasca está inmersa en un proceso de paz en el que ha sido fundamental el cese definitivo de la actividad por parte de la organización armada ETA. En un proceso de paz se suelen destacar las acciones que tienen lugar en una primera línea de trabajo, donde hay pocos protagonistas. Habría también una segunda línea, donde participa ya un conjunto más amplio y heterogéneo de la población. Así, la consecución de la paz y la convivencia (expresión común en la sociedad vasca, pero criticada desde el feminismo) suele entenderse como un producto de lo ocurrido en dichos ámbitos.   En esta comunicación me quiero referir a una tercera dimensión del proceso, mucho más invisible, que abarcaría a sectores sociales más amplios, compuesta por acciones muy diversas y no obligatoriamente relacionadas con lo que se considera el trabajo de paz.   Partiendo de esta idea, voy a proponer: (1) que un proceso de paz implica retejer la vida cotidiana, dando lugar a otras formas de sentir y relacionarse, de afectar y ser afectadas/os, donde sigue habiendo conflictos, pero se afrontan de otros modos; (2) la pertinencia de utilizar para dicho análisis las aportaciones de la teoría social del cuerpo, de los afectos y de las emociones; (3) el interés de tener en cuenta creaciones culturales (sobre todo, literatura y música), donde se hacen relecturas del pasado y/o se reivindica el reconocimiento de la fragilidad humana y la interdependencia. Todo ello desde una filosofía que podríamos denominar vulnerable y somática.


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