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Hegemonía, homogeneización y estigma: Los usos de psicoactivos como muestra de diversidad cultural y de su falta de reconocimiento

La existencia de un sistema internacional de fiscalización de sustancias psicoactivas asumido por la práctica totalidad de estados del planeta y el desarrollo de acciones de corte punitivo como forma unívoca de dar respuesta a la pluralidad de formas de uso y de relaciones que se establecen entre los seres humanos y los grupos que conforman con las sustancias psicoactivas supone una negación de la existencia de diversidad cultural. Así, el ámbito de lo legal camina paralelo del ámbito de lo moral en este tema gracias a la tremenda efectividad de la idea de tabú construida y reproducida en torno a estas sustancias. Ello supone una serie de efectos negativos que van desde lo simbólico hasta lo práctico, esto es, desde la negación de la existencia de otras posibilidades que de hecho existen y la estigmatización de los usuarios y usuarias, hasta la persecución y el castigo legitimados por la legislación. A partir de la etnografía realizada en un grupo asociado a las nuevas formas de espiritualidad presente en contextos occidentalizados que sostiene el uso de psicoactivos como parte importante de su ethos, se establece un análisis que se centra en la fuerza que el tabú existente posee al conseguir que los propios usuarios de estas sustancias actúen como reproductores de tal idea de contaminación, aceptando ser portadores de la misma y asumiendo las sanciones legales que les afectan al tiempo que se imposibilita el establecimiento de actuaciones colectivas coordinadas que busquen legitimar sus prácticas y reconocer sus derechos.
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