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El cuidado como eje de desigualdad en usuarixs del Hospital de Día de Salud Mental de Granada

Hace décadas que se viene denunciando que la salud mental está atravesada por las desigualdades de género. Tanto psicólogas, psiquiatras, como antropólogas, han señalado que, tras la apariencia de neutralidad científica de las teorías y categorías diagnósticas que se utilizan en las disciplinas relacionadas con la salud mental, hallamos distintos grados de misoginia, machismo y androcentrismo, además de una tendencia a individualizar y despolitizar el sufrimiento psíquico. En mi investigación, he utilizado una metodología etnográfica y feminista para acercarme a las desigualdades de género en personas diagnosticadas de trastornos mentales graves (TMG). He empleado la observación participante y realizado entrevistas en profundidad a usuarios y usuarias del Hospital de Día de Salud Mental de Granada. Uno de los ejes de desigualdad esenciales que he detectado está en la forma de entender, hablar sobre y posicionarse ante el trabajo de cuidados. Mientras que las mujeres lo consideran central, les preocupa no poder ejercerlo y se posicionan de forma activa, los hombres apenas hablan de él y si lo hacen es para posicionarse como receptores pasivos de cuidados. A través de las aportaciones de la economía feminista, contextualizo estas observaciones en el seno de una sociedad patriarcal y muestro cómo la división sexual del trabajo condiciona las formas de sufrimiento psíquico de quienes son socializados como hombres y quienes son socializadas como mujeres. Concluyo señalando cómo estas observaciones podrían incorporarse a una práctica psiquiátrica y psicológica feminista y orientada a la recuperación; en una palabra: transformadora.

(*)El autor o autora no ha asociado ningún archivo a este artículo